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Consecuencias del aborto para el matrimonio y la familia

Efectos del aborto en la relación entre el hombre y la mujer

Es lógico que los efectos negativos del aborto en la mujer afecten también la relación con su esposo o "amigo". Precisamente entre los efectos negativos emocionales del aborto en la mujer están la aversión hacia su esposo o "amigo", una disarmonía general en sus relaciones interpersonales. De hecho, ciertos estudios muestran que hasta un 70% de las parejas se separan en el término de un año después de haber ocurrido el aborto. Las leyes en los Estados Unidos, le permiten a la mujer recurrir al aborto sin el consentimiento de su esposo. Es insólito que el propio padre no pueda ni siquiera tener la posibilidad, por medio de la persuasión, de impedir la matanza del hijo que su esposa lleva dentro. Esto obviamente tiene que afectar la relación marido-mujer, pues se trata de una de las áreas principales del matrimonio: traer hijos al seno de una familia. Tristemente, sin embargo, en muchos casos, por no decir la mayoría, es el marido o "amigo" quien empuja a la mujer hacia el aborto, negándole todo tipo de apoyo o aún amenazándola con el abandono si no se lo practica. Todo esto va no sólo en detrimento de la mujer, sino de la misma institución del matrimonio y la familia. El aborto facilita el machismo y la explotación de la mujer por parte del hombre, pues le hace más fácil ser irresponsable y la convierte a ésta en un objeto sexual.

Efectos del aborto en los demás hijos

El aborto también repercute en los otros hijos que ya se tienen o que nacen después, ya que otro de los efectos emocionales negativos del mismo en la mujer es precisamente la frustración de su instinto maternal. Y así se dan casos de superprotección por parte de la madre que ha abortado hacia los hijos que posteriormente llega a tener, a quienes ella causa daños emocionales. Otro triste aunque interesante dato es que el maltrato infantil ha aumentado en los Estados Unidos en un 500% después de la legalización del aborto.

Los hermanos del bebé abortado también sufren

A los hijos que ya han nacido también les afecta la muerte de un bebé. A menudo, los padres piensan que los niños no se dan cuenta del embarazo de su madre, pero inclusive los más pequeños saben si ella se practicó un aborto. Cuando Juan, el hermano de Matt murió, Matt experimentó síntomas que son típicos de un niño que sobrevive un aborto, como por ejemplo, enojo contra los médicos, los hospitales y contra Dios. También experimentó culpabilidad y, como resultado, autocastigo, pertubaciones en el funcionamiento cognoscitivo y en el rendimiento escolar, depresión y tristeza. Las niñas también pueden experimentar temores acerca del embarazo y de su femineidad por su identificación con la madre. Los síntomas de dolor en los padres, tales como el shock y la depresión, pueden ser aterradores para un niño pequeño. Un estudio demostró que aún los bebés de dos a cuatro meses de edad se muestran seriamente perturbados, cuando sus madres se sientan frente a ellos sin hablar y sin una expresión en el rostro durante dos o tres minutos. Los niños pueden sentirse abandonados por sus padres afligidos y éstos pueden erigir una barrera emocional entre ellos y sus hijos, debido a la culpabilidad y a la pérdida de confianza en su capacidad de ser padres. Los niños acongojados pueden también sentirse confundidos porque están sufriendo de una manera distinta a la de sus padres. Un niño menor de cuatro años generalmente entiende la muerte sólo como una separación temporal. Los niños de cinco o seis años creen generalmente que el muerto puede ver y oír pero que no puede moverse. Entre los siete y los nueve años, los niños empiezan a comprender que la muerte es un estado final e irreversible. En esta etapa un niño puede soñar más acerca de la muerte y empezar a pensar en su propia muerte. Entre los diez y los doce años, la muerte es aceptada como algo universal, irreversible e inevitable. El sufrimiento durante los años de la adolescencia está marcado por el extrañar la relación con un ser querido. Debido a que los niños se hacen cada vez más conscientes del significado y la finalidad de la muerte, generalmente no sufren con intensidad después de una pérdida, pero hay mayor posibilidad de que sufran de una manera intermitente en los años venideros. Eventualmente, los niños muestran su reacción ante la muerte a través de tres preguntas principales: "¿La causé yo?" (Los niños creen que los deseos tienen poder y si un niño ha deseado algun vez que una persona no esté cerca y luego esa persona muere el niño puede sentirse responsable.) "¿Les ocurrirá a quienes yo quiero?" "¿Me pasará a mi pronto?" En cada edad, los niños necesitan tener la seguridad de que no hicieron nada para que esta persona muriera y que son amados, aún cuando sus afligidos padres no puedan estar emocionalmente presentes con ellos. Los niños afligidos pueden dar indicios de que necesidan ayuda y amor mediante una repetida conducta agresiva u hostil, un bajo y prolongado rendimiento escolar o conductas regresivas e inseguras que persisten con el tiempo. Cuando los padres superan el sufrimiento a causa de un niño nacido muerto o abortado, quedan libres para ofrecer ayuda y amor a sus otros hijos vivos. Cuando ellos dan y reciben perdón con su niño por el bebé abortado, no sienten más ni culpa ni rabia, ni transfieren ésta a los otros miembros de la familia. Orar por un bebé que ha fallecido puede curar a los hijos que todavía viven y a familias enteras.

Hecho por Luis Paucar Temoche . 

 

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