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Las Familias y el Financiamientode la Educación Pública en el Perú

El nivel del gasto público en educación básica en el Perú es muy bajo y en muchos casos, las escuelas no podrían operar sin la contribución de los padres. En este artículo se analizan los patrones del gasto público y del gasto de las familias que matriculan a sus hijos en escuelas públicas. Se muestran las desigualdades del gasto estatal que se unen a las naturales diferencias en el gasto en educación de las familias dependiendo a su nivel de ingreso. Así, se configura un patrón en el cual el gasto en educación de la sociedad en su conjunto es bajo y desigual, y no todos los niños y jovenes peruanos pueden acceder a las mismas oportunidades educativas.

   Los resultados que se muestran aquí provienen de un estudio llevado a cabo por Jaime Saavedra y Pablo Suárez, del Grupo de Análisis para el Desarrollo, con la colaboración de la Unidad de Planeamiento Estratégico del Ministerio de Educación y con el auspicio del BID.(1)


I. El Gasto Público

   Entre 1970 y 2000, la matrícula pública se expandió rápidamente a una tasa promedio de 3.02%, mayor que el crecimiento de la población en edad escolar. Sin embargo, los recursos financieros reales destinados a la educación pública fueron muy volátiles y su crecimiento de largo plazo fue muy lento, de modo que se observó una clara reducción de largo plazo en el gasto por alumno (Fig. 1). Durante la década de los noventa, el gasto estatal en educación se incrementó significativamente y hacia el 2000, el gasto corriente en educación pública básica (primaria y secundaria) incluyendo pensiones llegó a US$ 1,752 millones, equivalente a 3.26% del PBI(2), mientras que el gasto de capital llegó a US$ 174 millones, un 0.32% del PBI. En caso de no incluir el gasto en pensiones de los maestros, el monto de gasto corriente en educación básica ascendió a US$1,260 millones que equivale al 2.35% del PBI.

   El gasto anual por alumno en la primaria pública creció de US$ 73 en el período 1990-1992 a US$ 135 en el año 2000(3) (Fig. 2). En la secundaria pública, pasó de US$ 112 a US$ 191 en el mismo período. A pesar de las mejoras de los noventa, el nivel de gasto por alumno en el Perú es bajo en comparación con otros países. Por ejemplo, el gasto público en educación por alumno en primaria equivale al 16% del gasto en Chile y al 58% del gasto en Paraguay; situación similar se observa en la secundaria donde el gasto peruano equivale al 29% del gasto chileno por alumno y el 72% del gasto en Paraguay (Fig. 3).

   La mayor parte del gasto corriente son gastos en remuneraciones y pensiones. Los gastos en bienes y servicios, son una parte pequeña que sin embargo ha crecido en importancia, pasando de un 5% del gasto corriente total en 1990 a casi 15% al final de la década. Parte del crecimiento del gasto en bienes y servicios, en especial de la educación primaria se debe a los gastos realizados en el marco del programa MECEP (Mejoramiento de la Calidad de la Educación Peruana). En el 2000, se calcula que un 20% del gasto en bienes y servicios en primaria y secundaria se realizó como parte de este programa(4).

I.1 El gasto por alumno en el sector público no es
      equitativo entre regiones y niveles de pobreza.

Aparte de algunas bonificaciones pequeñas a los maestros que trabajan o han trabajado en zonas rurales y de frontera, no existen lineamientos presupuestales o administrativos que definan una asignación o gasto por alumno diferenciado de acuerdo a la región geográfica. Sin embargo, se han generado diferencias geográficas en los dos grandes rubros del gasto corriente público al interior del Perú: tanto el gasto en bienes y servicios por alumno (Fig. 4) como el gasto en remuneraciones por alumno (Fig. 5) tiende a ser menor en los departamentos con mayores tasas de pobreza, aproximada por el Indice de Pobreza de FONCODES.

La inequidad es mucho más marcada en el caso del gasto en bienes y servicios. Esta inequidad tiene implicancias importantes en términos de la calidad del servicio que se provee, pues a pesar que el monto de estos gastos es todavía muy bajo, no deja de tener un impacto sobre la disponibilidad y funcionamiento de un conjunto de servicios en la escuela. En el estudio de GRADE se encontró que hay una clara correlación positiva entre los gastos en bienes y servicios y la disponibilidad de servicios higiénicos y áreas académicas (Figuras 6 y 7)(5). Esta correlación positiva tiene varias lecturas. La primera es que en las escuelas en donde hay más infraestructura, los requerimientos de materiales de mantenimiento son mayores y por lo tanto se requiere gastar más. Otra opción es que simplemente existan inequidades que provienen de estructuras presupuestarias antiguas que no han sido modificadas. Al nivel de las escuelas existen siempre negociaciones entre el director y las autoridades intermedias por lograr mayores recursos. Los directores más exitosos suelen ser aquéllos con mejores contactos en las USEs y ADEs y aquéllos que dirigen escuelas más grandes.

El punto central es que el Estado tiende a gastar menos en los departamentos más pobres, lo que a su vez se refleja en inequidades en la infraestructura de las escuelas y presumiblemente, en la calidad del servicio.

cortesia de : http://www.grade.org.pe/boletin/04/art01.htm

elaborado por . Diego Pasapera

 

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