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FAMILIA:EL DESAFIO DE SER PAPÁ

El rol del padre en las últimas décadas, se ha visto en cuestionamiento tanto como la misma identidad masculina. En occidente, el papel del hombre en la casa, así como en la sociedad en su conjunto está en tela de juicio, ya que desde que la mujer se incorporó al mundo laboral, ha dejado en evidencia la incapacidad del hombre para ser un aporte real en el desarrollo psicológico de los niños, e incluso de su pareja.

La importancia del papá en la psicología del menor es tan vital como la de la madre, puede variar en la intensidad por etapas del desarrollo del infante. Pero eso no significa que no sea tan vital y relevante cuando existe el padre.

El niño desde que nace va percibiendo que es fruto de dos figuras, la materna y la paterna. Sabe que tiene un papá y una mamá quienes son más importantes que el resto de sus familiares. De hecho las primeras palabras que les enseñamos a nuestros hijos son papa y mamá.

Pero a poco andar, el menor percibe que una de las dos figuras se ve paulatinamente marginada de su mundo cotidiano, físico y afectivo. Esa figura aún en estos tiempos es mayoritariamente la del papá.

En occidente aun sostenemos la figura paterna desde la imagen de proveedor, la cual cada ves queda más en evidencia que es atemporal, en esta marginación que tiene diversas razones. Por un lado, laborales (el hombre no un tiene pos-natal como la mujer). En relación con el apego, siempre se habla de la importancia del apego materno y no del paterno, en los primeros años de vida. A nivel psicológico, tampoco se reivindica la importancia del papá, de hecho psicólogos clásicos como Freud, no lograron valorar la importancia y responsabilidad del hombre en la salud mental de niño en los primeros años de vida, responsabilizando de manera casi exclusiva a la mujer por este ámbito.

Estos modelos patriarcales, rígidos y valóricamente comprometidos, ya que incluso las religiones, como expresión de la cultura imperante, también han caído en marginar la importancia del hombre en la infancia del menor. Han llevado al hombre a sentirse expulsado de su relevancia real, en la primera infancia del menor. Lo cual es una deuda pendiente en términos culturales con el hombre.

En este contexto el varón, siente que le dan poca importancia a su presencia, de hecho hoy en día muchas mujeres no les permiten hacer la leche o mudarlos, porque les dicen “…tu no sabes, eso lo hace la mamá!”. Lo que constituye un grave error, ya que le quita al hombre, espacios para aprender a ser papa y poder crear vinculo de apego, y hasta disfrute del rol de papá, desde sus inicios. Lo cual es un factor clave, para la futura responsabilidad y compromiso con que el hombre tomará su rol.

Para el hombre, es vital crear un vinculo con su hijo, estos primeros años, ya que eso le hace sentirse parte activa y responsable del crecimiento de su hijo, no sólo a nivel material sino afectivo y psicológico. Este elemente es muy relevante ya que la sociedad aun sobrevalora la importancia del padre sólo como proveerlo, destacando la mayor importancia de la madre que la del padre; aun se escucha, cuando un pequeño tiene un accidente en una reunión familiar, la clásica frase: “¿…y donde está la madre…? Esto ocurre, aunque el papá también esté presente en la actividad.  Hoy en día, es necesarios notar, que las exigencias de los cambios culturales, sociales, la globalización, las tecnologías, e incluso los la conciencia del cuidado de los recursos naturales, pasa por incorporar realmente al hombre a su rol afectivo y psicológico concreto con sus hijos. Ya que el ser padre, como bien saben las mujeres, es una gran oportunidad no sólo para sentirse completa y realizada, sino para volverse más humana, madura y feliz.

Es por eso, que el desafió de ser papá hoy, pasa por reflexionar como sociedad e individuo, el hecho de que los hombre debemos asumir de manera más completa nuestro rol. Tanto de cuidado de la casa, como de los hijos, y ya no como favor o ayuda a la mujer, sino como reparación de un anhelo histórico. Los hombres de hoy debemos reflexionar y madurar, al hecho de que somos tan importantes como la mamá para nuestros hijos, y tenemos el lindo deber y derecho de ser partes de su crecimiento y desarrollo de manera total. Porque también queremos ser seres completos, más humanos y felices, realizándonos como padres integrales y no como meros proveedores.

Elaborado por Diego Pasapera Montalbán

Cortesia de http://www.psicologoaldia.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=24&Itemid=36

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