Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2008.

La clave del éxito en el matrimonio

Hablar de castidad en pleno siglo XXI puede parecer chocante y anacrónico. Tal vez porque, erróneamente, ese término suele aludir a un conjunto de negaciones del todo ajenas al amor, hasta acabar por identificarse con la pura y simple abstención del trato corporal.

Refiriéndola a los casados, y con palabras que recuerdan las antes citadas, la castidad conyugal sería la virtud que hace posible y facilita que a los quince, veinte, veinticinco o muchos más años de matrimonio, cada esposo se encuentre tan enamorado del otro y éste le resulte tan atractivo, en todos los sentidos del término, como aquel día ya lejano en que los dos quedaron recíprocamente prendados; o mejor, porque es más cierto, mucho más amable y arrebatador que entonces, por cuanto el cariño prolongado le ha conducido a descubrir y ahondar en su riqueza personal y en su hermosura más real y certera.

La castidad, por consiguiente, es algo grande, excelso, positivo, que no se limita o resuelve en un conjunto de prohibiciones y que va mucho más allá de los dominios de la mera genitalidad. Su objeto propio, como el de toda virtud, es el amor: En este caso, el amor de dos personas sexuadas -varón y mujer- y justo en cuanto tales. Y su fin, hacer que se despliegue y fructifique ese cariño en todas y cada una de sus dimensiones, no sólo en las directamente relacionadas con el trato corporal ni genital.

Acrecentar el cariño

Se entiende entonces que el principal y más definitivo acto de esta virtud consista en fomentar positivamente, con las mil y una finuras que el ingenio enamorado descubre, el amor hacia el otro cónyuge.

Por eso, para vivirla en toda su grandeza, es oportuno que cada miembro del matrimonio dedique expresamente todos los días unos minutos a decidir aquel o aquellos detalles de cariño y delicadeza con los que dará una alegría al otro y elevará la calidad y la temperatura del amor mutuo; como también que ponga todos los medios a su alcance para que esas manifestaciones de afecto decidido lleguen a cumplirse, teniendo en cuenta que si no se empeña en darles vida es muy posible que el trabajo y las demás ocupaciones las dejen en simple "buena intención".

De manera similar, un marido enamorado tiene que estar dispuesto a repetir muchas veces al día a su esposa, junto con otras manifestaciones de afecto, que la quiere. ¡Claro que ella ya lo sabe! Pero necesita de forma casi perentoria que semejante confirmación gozosa le entre por los oídos muy a menudo: es una delicadeza aparentemente mínima, pero que la reconforta y le da vigor para seguir en la brega, a veces ingrata, de sacar adelante con bríos renovados el hogar y la familia. Y el varón, por su parte, además de agradecer también en muchos casos la declaración paralela de su esposa, necesita pronunciar esas palabras para reforzar, mediante la afirmación expresa y materializada, los quilates de su amor y de su fidelidad.

Además, y por poner otro ejemplo, marido y mujer han de esforzarse asimismo con frecuencia por sorprender a su pareja con algo que ésta no esperaba y que revela su aprecio e interés por ella. No sólo en los días señalados, en los que esas manifestaciones "ya se suponen", sino justo en aquellos otros en los que no existiría ningún motivo para tener una atención especial... ¡excepto el cariño enamorado de los cónyuges, siempre vivo y siempre creciente! Teniendo en cuenta, por otro lado, que lo importante es ese fijar la mirada en el otro, dedicarle tiempo y atención, y no necesariamente el valor material de lo que se ofrenda.

En la misma línea, para vivir la plenitud del amor que aquí estamos considerando, resulta imprescindible que los cónyuges sepan encontrar ratos para estar, conversar y descansar a solas, en las mejores condiciones posibles, venciendo la pereza inercial que a veces pudiera acosarles. Sin hacer de esto un absoluto, sino a modo de simple sugerencia, una tarde o una noche a la semana dedicada en exclusiva al matrimonio, además de facilitar enormemente la comunicación, constituye uno de los mejores medios para que la vida de familia -y, por tanto, el cariño hacia los hijos- progrese y se consolide, hasta dar frutos sazonados de calidad personal. Por eso, la solicitud y el mimo a la propia pareja debe anteponerse a las obligaciones laborales y sociales y, si valiera la contraposición un tanto paradójica, incluso al cuidado "directo" de los niños... que quedará potenciado por el amor mutuo de sus padres.

Fomentar la atracción

A la vista de cuanto estamos viendo, resulta fácil comprender que es un acto de virtud -de la virtud de la castidad, en concreto- hacer cuanto esté en nuestras manos para aumentar la atracción, también la estrictamente sexual, a y de nuestro cónyuge.

Particularmente, parece manifestación de buen sentido aprovechar el gozo entrañable que está unido al abrazo amoroso personal e íntimo para resolver pequeñas discrepancias o desavenencias surgidas durante el día, para poner fin a una situación de tirantez, o para relajarse en momentos en que la vida profesional o familiar de uno u otra generan especiales tensiones. Como consecuencia, entre otras cosas, ambos tendrán que prestar atención a su aspecto físico.

Como también resulta imprescindible, y estamos ahora ante una cuestión más de fondo y de conjunto, que ambos esposos sepan presentarse y contemplarse, a lo largo de toda su vida, por lo menos con el mismo primor y embeleso con que lo hacían en los mejores momentos de su etapa de novios. Obrar de otra manera, dejar que el amor se enfríe o se momifique, equivale a poner al cónyuge en el disparadero, propiciando que busque fuera del hogar el cariño y las atenciones que todo ser humano necesita la cualquier edad!... y que nunca deben darse por supuestos.

Situada en este horizonte vital, la mujer debe estar persuadida de que la fecundidad embellece y de que su marido posee la suficiente calidad humana para apreciar la nueva y gloriosa hermosura derivada de la condición de madre.

Ciertamente, la maternidad reiterada suele "romper las proporciones materiales" que determinados y superficiales cánones de belleza femenina pugnan por imponernos. Pero el menos perspicaz de los maridos, si se encuentra de veras enamorado, advierte el esplendor que esa "desproporción" lleva consigo; reconoce que su mujer es más hermosa -e incluso sexualmente más atractiva- que quienes se pavonean con un remedo de belleza reducido a "centímetros" y "contornos".

A poca sensibilidad que posea, un varón descubre embelesado en el cuerpo de su mujer, acaso menos vistoso: I) el paso de su propio amor de marido y padre; II) la huella de los hijos que ese cariño ha engendrado ¡Cómo no habría de sentirse cautivado por semejantes enriquecimientos!

Después de bastantes años de casado y de trato con otros matrimonios, en ocasiones experimento la necesidad de pedir a las esposas que se "conformen" con gustar a sus maridos... y gocen plenamente con ello. Que, sobre todo con el correr del tiempo, no pretendan "gustarse a sí mismas" son sus críticas más feroces- ni admitan comparaciones con sus amigas o con otras personas de su mismo sexo... y mucho menos con las más jóvenes. Que crean a pies juntillas a sus esposos cuando éstos le digan que están muy guapas, sin oponer siquiera en su interior la más mínima reserva... Toda mujer entregada -esposa y madre- debe tener la convicción inamovible de que incrementa su hermosura radicalmente humana en la exacta medida en que va haciendo más actual y operativa la donación a su esposo y a sus hijos.

Tú y solo tú

La otra cara de la virtud de la castidad, aparentemente negativa, pero derivada de la misma necesidad de hacer crecer el cariño mutuo, podría concretarse en la obligación gustosa de evitar todo lo que pudiera enfriar ese amor o ponerlo entre paréntesis, aunque fuera por unos minutos. Por tanto, el sentido de esa renuncia es eminentemente positivo: de lo que se trata, también ahora, es de que el amor conyugal madure y alcance su plenitud. No debería olvidarse este extremo si se quiere comprender a fondo el verdadero significado de la virtud de la castidad, su valencia de tremenda afirmación.

Si nos atenemos a quienes se hallan unidos en matrimonio, que son los que aquí estamos contemplando, esa afirmación, tomada en serio, se constituye en criterio claro y delicadísimo de amor al cónyuge. Para el hombre casado no puede existir otra mujer, en cuanto mujer, más que la suya. Obviamente, ese varón (y lo mismo, simétricamente, se podría afirmar de su esposa) se relacionará con personas del sexo complementario: compañeras de trabajo, secretarias, alumnas, coincidencias en viajes... Y la educación y el respeto le llevará comportarse con ellas con delicadeza y deferencia. Pero a ninguna la tratará en cuanto mujer -poniendo en juego su condición de varón, que ya no le pertenece-, sino exquisitamente en cuanto persona.

Y esto, que de entrada podría presentarse como en exceso teórico e incluso artificial y alambicado, tiene una traducción muy clara y operativa: todo lo que yo hago con mi mujer justamente por ser mi mujer debo evitarlo al precio que fuere con cualquier otra: lo que comparto con ella por ser mi esposa no puedo compartirlo con nadie más.

Aunque estemos ante personas aparentemente maduras, en este punto es muy fácil ser ingenuos. Pues, en principio, y después de unos cuantos años de tratar a diario con nuestra pareja en los momentos de alza y en los de bancarrota, cualquier otra mujer o cualquier otro varón se encuentran en mejores condiciones que los propios para presentar ante nosotros "intermitentemente" -en los aislados espacios de trato mutuo- su cara más amable. No nos los encontramos sin arreglar, recién levantados o levantadas, cuando podría incluso decirse que "simplemente no son ellos/as"; ni suelen estar cansados o cansadas, ni tienen que resolver con nosotros los problemas planteados por los hijos o los quebraderos de cabeza de una economía no muy boyante...

Arreglado o arreglada, dispuesto casi por instinto y con la más limpia de las intenciones a gustar y caer bien, pueden dar de sí lo mejor que poseen, sin que exista el contrapeso de los momentos duros y de flaqueza que por fuerza se comparten en el interior del matrimonio. Además, él o ella suelen ser más jóvenes y más comprensivos (entre otras cosas, porque no nos conocen a fondo), y se encuentran pasajeramente adornados con muchas prendas que, de manera un tanto artificial, engalanan su figura y su personalidad ante nuestra mirada -en esos momentos no del todo perspicaz-... y que el trato continuado y duradero sin duda devolvería a sus auténticas dimensiones.

Para redondear esta idea, y para ir terminando lo que de otro modo resultaría inacabable, añadiré que es bastante difícil que una mujer distinta de la propia deje de comprender los problemas que sufrimos en nuestro hogar y en nuestro matrimonio y de experimentar, al conocerlos, una sincera compasión por nosotros. Como también es improbable -aunque por motivos muy distintos- que un varón deje de entender los de una mujer casada si cede a que se los explique. En los dos casos es menester una categoría hoy por desgracia no muy frecuente para quedar mal y rechazar de manera educada pero decidida ese tipo de confidencias.

Y todo ello resulta, sin embargo, necesario para no enredar con la dicha propia y ajena y poner a nuestros "hijos" en un brete, vendiendo la grandeza profunda de una vida de familia vivida en plenitud por el superficial embeleso de unos momentos de satisfacción egocéntrica. El amor que empapa nuestro hogar nos llevará a eludir esas gratificaciones aparentes, con objeto de robustecer los cimientos de nuestra felicidad en el matrimonio.

Elaborado por : Diego Pasapera

Cortesia de : http://www.aciprensa.com/Familia/exitomatri.htm

 

02/10/2008 14:29 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

La clave del éxito en el matrimonio

Hablar de castidad en pleno siglo XXI puede parecer chocante y anacrónico. Tal vez porque, erróneamente, ese término suele aludir a un conjunto de negaciones del todo ajenas al amor, hasta acabar por identificarse con la pura y simple abstención del trato corporal.

Refiriéndola a los casados, y con palabras que recuerdan las antes citadas, la castidad conyugal sería la virtud que hace posible y facilita que a los quince, veinte, veinticinco o muchos más años de matrimonio, cada esposo se encuentre tan enamorado del otro y éste le resulte tan atractivo, en todos los sentidos del término, como aquel día ya lejano en que los dos quedaron recíprocamente prendados; o mejor, porque es más cierto, mucho más amable y arrebatador que entonces, por cuanto el cariño prolongado le ha conducido a descubrir y ahondar en su riqueza personal y en su hermosura más real y certera.

La castidad, por consiguiente, es algo grande, excelso, positivo, que no se limita o resuelve en un conjunto de prohibiciones y que va mucho más allá de los dominios de la mera genitalidad. Su objeto propio, como el de toda virtud, es el amor: En este caso, el amor de dos personas sexuadas -varón y mujer- y justo en cuanto tales. Y su fin, hacer que se despliegue y fructifique ese cariño en todas y cada una de sus dimensiones, no sólo en las directamente relacionadas con el trato corporal ni genital.

Acrecentar el cariño

Se entiende entonces que el principal y más definitivo acto de esta virtud consista en fomentar positivamente, con las mil y una finuras que el ingenio enamorado descubre, el amor hacia el otro cónyuge.

Por eso, para vivirla en toda su grandeza, es oportuno que cada miembro del matrimonio dedique expresamente todos los días unos minutos a decidir aquel o aquellos detalles de cariño y delicadeza con los que dará una alegría al otro y elevará la calidad y la temperatura del amor mutuo; como también que ponga todos los medios a su alcance para que esas manifestaciones de afecto decidido lleguen a cumplirse, teniendo en cuenta que si no se empeña en darles vida es muy posible que el trabajo y las demás ocupaciones las dejen en simple "buena intención".

De manera similar, un marido enamorado tiene que estar dispuesto a repetir muchas veces al día a su esposa, junto con otras manifestaciones de afecto, que la quiere. ¡Claro que ella ya lo sabe! Pero necesita de forma casi perentoria que semejante confirmación gozosa le entre por los oídos muy a menudo: es una delicadeza aparentemente mínima, pero que la reconforta y le da vigor para seguir en la brega, a veces ingrata, de sacar adelante con bríos renovados el hogar y la familia. Y el varón, por su parte, además de agradecer también en muchos casos la declaración paralela de su esposa, necesita pronunciar esas palabras para reforzar, mediante la afirmación expresa y materializada, los quilates de su amor y de su fidelidad.

Además, y por poner otro ejemplo, marido y mujer han de esforzarse asimismo con frecuencia por sorprender a su pareja con algo que ésta no esperaba y que revela su aprecio e interés por ella. No sólo en los días señalados, en los que esas manifestaciones "ya se suponen", sino justo en aquellos otros en los que no existiría ningún motivo para tener una atención especial... ¡excepto el cariño enamorado de los cónyuges, siempre vivo y siempre creciente! Teniendo en cuenta, por otro lado, que lo importante es ese fijar la mirada en el otro, dedicarle tiempo y atención, y no necesariamente el valor material de lo que se ofrenda.

En la misma línea, para vivir la plenitud del amor que aquí estamos considerando, resulta imprescindible que los cónyuges sepan encontrar ratos para estar, conversar y descansar a solas, en las mejores condiciones posibles, venciendo la pereza inercial que a veces pudiera acosarles. Sin hacer de esto un absoluto, sino a modo de simple sugerencia, una tarde o una noche a la semana dedicada en exclusiva al matrimonio, además de facilitar enormemente la comunicación, constituye uno de los mejores medios para que la vida de familia -y, por tanto, el cariño hacia los hijos- progrese y se consolide, hasta dar frutos sazonados de calidad personal. Por eso, la solicitud y el mimo a la propia pareja debe anteponerse a las obligaciones laborales y sociales y, si valiera la contraposición un tanto paradójica, incluso al cuidado "directo" de los niños... que quedará potenciado por el amor mutuo de sus padres.

Fomentar la atracción

A la vista de cuanto estamos viendo, resulta fácil comprender que es un acto de virtud -de la virtud de la castidad, en concreto- hacer cuanto esté en nuestras manos para aumentar la atracción, también la estrictamente sexual, a y de nuestro cónyuge.

Particularmente, parece manifestación de buen sentido aprovechar el gozo entrañable que está unido al abrazo amoroso personal e íntimo para resolver pequeñas discrepancias o desavenencias surgidas durante el día, para poner fin a una situación de tirantez, o para relajarse en momentos en que la vida profesional o familiar de uno u otra generan especiales tensiones. Como consecuencia, entre otras cosas, ambos tendrán que prestar atención a su aspecto físico.

Como también resulta imprescindible, y estamos ahora ante una cuestión más de fondo y de conjunto, que ambos esposos sepan presentarse y contemplarse, a lo largo de toda su vida, por lo menos con el mismo primor y embeleso con que lo hacían en los mejores momentos de su etapa de novios. Obrar de otra manera, dejar que el amor se enfríe o se momifique, equivale a poner al cónyuge en el disparadero, propiciando que busque fuera del hogar el cariño y las atenciones que todo ser humano necesita la cualquier edad!... y que nunca deben darse por supuestos.

Situada en este horizonte vital, la mujer debe estar persuadida de que la fecundidad embellece y de que su marido posee la suficiente calidad humana para apreciar la nueva y gloriosa hermosura derivada de la condición de madre.

Ciertamente, la maternidad reiterada suele "romper las proporciones materiales" que determinados y superficiales cánones de belleza femenina pugnan por imponernos. Pero el menos perspicaz de los maridos, si se encuentra de veras enamorado, advierte el esplendor que esa "desproporción" lleva consigo; reconoce que su mujer es más hermosa -e incluso sexualmente más atractiva- que quienes se pavonean con un remedo de belleza reducido a "centímetros" y "contornos".

A poca sensibilidad que posea, un varón descubre embelesado en el cuerpo de su mujer, acaso menos vistoso: I) el paso de su propio amor de marido y padre; II) la huella de los hijos que ese cariño ha engendrado ¡Cómo no habría de sentirse cautivado por semejantes enriquecimientos!

Después de bastantes años de casado y de trato con otros matrimonios, en ocasiones experimento la necesidad de pedir a las esposas que se "conformen" con gustar a sus maridos... y gocen plenamente con ello. Que, sobre todo con el correr del tiempo, no pretendan "gustarse a sí mismas" son sus críticas más feroces- ni admitan comparaciones con sus amigas o con otras personas de su mismo sexo... y mucho menos con las más jóvenes. Que crean a pies juntillas a sus esposos cuando éstos le digan que están muy guapas, sin oponer siquiera en su interior la más mínima reserva... Toda mujer entregada -esposa y madre- debe tener la convicción inamovible de que incrementa su hermosura radicalmente humana en la exacta medida en que va haciendo más actual y operativa la donación a su esposo y a sus hijos.

Tú y solo tú

La otra cara de la virtud de la castidad, aparentemente negativa, pero derivada de la misma necesidad de hacer crecer el cariño mutuo, podría concretarse en la obligación gustosa de evitar todo lo que pudiera enfriar ese amor o ponerlo entre paréntesis, aunque fuera por unos minutos. Por tanto, el sentido de esa renuncia es eminentemente positivo: de lo que se trata, también ahora, es de que el amor conyugal madure y alcance su plenitud. No debería olvidarse este extremo si se quiere comprender a fondo el verdadero significado de la virtud de la castidad, su valencia de tremenda afirmación.

Si nos atenemos a quienes se hallan unidos en matrimonio, que son los que aquí estamos contemplando, esa afirmación, tomada en serio, se constituye en criterio claro y delicadísimo de amor al cónyuge. Para el hombre casado no puede existir otra mujer, en cuanto mujer, más que la suya. Obviamente, ese varón (y lo mismo, simétricamente, se podría afirmar de su esposa) se relacionará con personas del sexo complementario: compañeras de trabajo, secretarias, alumnas, coincidencias en viajes... Y la educación y el respeto le llevará comportarse con ellas con delicadeza y deferencia. Pero a ninguna la tratará en cuanto mujer -poniendo en juego su condición de varón, que ya no le pertenece-, sino exquisitamente en cuanto persona.

Y esto, que de entrada podría presentarse como en exceso teórico e incluso artificial y alambicado, tiene una traducción muy clara y operativa: todo lo que yo hago con mi mujer justamente por ser mi mujer debo evitarlo al precio que fuere con cualquier otra: lo que comparto con ella por ser mi esposa no puedo compartirlo con nadie más.

Aunque estemos ante personas aparentemente maduras, en este punto es muy fácil ser ingenuos. Pues, en principio, y después de unos cuantos años de tratar a diario con nuestra pareja en los momentos de alza y en los de bancarrota, cualquier otra mujer o cualquier otro varón se encuentran en mejores condiciones que los propios para presentar ante nosotros "intermitentemente" -en los aislados espacios de trato mutuo- su cara más amable. No nos los encontramos sin arreglar, recién levantados o levantadas, cuando podría incluso decirse que "simplemente no son ellos/as"; ni suelen estar cansados o cansadas, ni tienen que resolver con nosotros los problemas planteados por los hijos o los quebraderos de cabeza de una economía no muy boyante...

Arreglado o arreglada, dispuesto casi por instinto y con la más limpia de las intenciones a gustar y caer bien, pueden dar de sí lo mejor que poseen, sin que exista el contrapeso de los momentos duros y de flaqueza que por fuerza se comparten en el interior del matrimonio. Además, él o ella suelen ser más jóvenes y más comprensivos (entre otras cosas, porque no nos conocen a fondo), y se encuentran pasajeramente adornados con muchas prendas que, de manera un tanto artificial, engalanan su figura y su personalidad ante nuestra mirada -en esos momentos no del todo perspicaz-... y que el trato continuado y duradero sin duda devolvería a sus auténticas dimensiones.

Para redondear esta idea, y para ir terminando lo que de otro modo resultaría inacabable, añadiré que es bastante difícil que una mujer distinta de la propia deje de comprender los problemas que sufrimos en nuestro hogar y en nuestro matrimonio y de experimentar, al conocerlos, una sincera compasión por nosotros. Como también es improbable -aunque por motivos muy distintos- que un varón deje de entender los de una mujer casada si cede a que se los explique. En los dos casos es menester una categoría hoy por desgracia no muy frecuente para quedar mal y rechazar de manera educada pero decidida ese tipo de confidencias.

Y todo ello resulta, sin embargo, necesario para no enredar con la dicha propia y ajena y poner a nuestros "hijos" en un brete, vendiendo la grandeza profunda de una vida de familia vivida en plenitud por el superficial embeleso de unos momentos de satisfacción egocéntrica. El amor que empapa nuestro hogar nos llevará a eludir esas gratificaciones aparentes, con objeto de robustecer los cimientos de nuestra felicidad en el matrimonio.

Elaborado por : Diego Pasapera

Cortesia de : http://www.aciprensa.com/Familia/exitomatri.htm

 

02/10/2008 14:29 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Cada cosa por su nombre

Detrás de cada nombre, se esconde un mundo de mensajes. Indagar sobre el asunto, puede resultar una aventura significativa para cada uno de nosotros al tiempo que nos ayudará a comprender algunas actitudes cuyo origen desconocíamos.

Esa tarde fue de fiesta. Mamá y papá dijeron su nombre y la beba, por primera vez, volvió la cabeza y sonrió como diciendo "soy yo".

Un día, el niño descubre su nombre. Esa palabra que irá adhiriéndose firmemente a su identidad. Es difícil precisar el momento exacto. También es difícil señalar cuándo una nueva criatura deja de ser para todos la beba, el nene, el chiquito... y todos la empiezan a llamar por su nombre. Pero... ¿qué hay detrás de un nombre?

El nombre de una persona es su credencial de identificación social. El origen del nombre está inspirado en la intención de poder distinguir a las personas por el mismo.

¿De quiénes elegimos el nombre de nuestros hijos?

- Mi hija mayor lleva mi nombre.

- Nuestro primogénito se llama como el abuelo paterno fallecido.

- Bautizamos a nuestros mellizos con nombres de príncipes.

Podrían añadirse muchas otras respuestas distintas. Es importante tener en cuenta también el sobrenombre, apodo o seudónimo que adquiera una persona. Interesa saber como lo llaman en su casa y fuera de la misma. La primera, se pone de manifiesto por ejemplo en colectividades como la judía, que determinan los nombres de sus hijos, reiterando nombres familiares fallecidos.

Según una costumbre española de antaño, los primogénitos llevaban el nombre de sus abuelos. También en nuestro ámbito cultural hubo una época en que se generalizó bastante el ponerle a los hijos mayores los nombres de sus progenitores respectivos.

En otras ocasiones, se usó elegir el nombre del santoral correspondiente a la fecha de nacimiento. Cuando en la elección del nombre actúa una influencia de tipo netamente familiar puede distinguirse entre: móviles conscientes e inconscientes entre estos últimos, consideramos los nombres que no han sido preseleccionados por determinantes predominantemente socioculturales, sino que ha pesado más el factor subjetivo de las personas que participan de la elección.

Entre los móviles conscientes figuran todos los porqués que podemos dar para explicar las elecciones "Porque estaba de moda, porque fue un personaje de una obra que nos impacto, o simplemente porque nos gustó." Los móviles inconscientes se esconden en el: "No sé el por qué". Yacen tras los móviles conscientes, e incluso, junto a nombres predeterminados por la tradición sociocultural.

Muchas veces han puesto a una persona un segundo nombre, además del heredado, que se ha elegido con mayor libertad y puede pasar a tener más vigencia. Detrás de un nombre, sobrenombre o apodo, puede haber mucho más de lo que a primera vista puede captarse. ¿Quiénes eligen el nombre? Quizás los padres, los abuelos, tíos y amistades, siempre y cuando el nombre no esté ya preelegido por tradición.

Es tan importante saber quiénes participan de la elección como la procedencia del nombre elegido. L finalidad es obtener la mayor información posible sobre los móviles conscientes que incidieron en su elección. Podemos preguntar a las personas que eligieron nuestro nombre, por el significado que tenía para ellas.

Suele haber un deseo o móvil inconsciente, que sólo aparece al analizar con cuidado las influencias que más han repercutido en nuestra forma de ser, asociadas hasta cierto punto con el nombre; vale decir, ése nos da una pista para descubrir y entender mejor aspectos condicionados de nuestra conducta, que se reiteran automáticamente a través del tiempo.Aspectos que distorsionan nuestra forma auténtica de ser. Porque con el nombre se nos da, directa e indirectamente un modelo para identificarnos.

Algunos ejemplos: personas que han recibido el nombre de Salvador, han adoptado a través de su vida una preferencia marcada por el rol de "salvador" para con los demás y en análisis terapéutico han descubierto que no era mera coincidencia: sus conductas estaban "programadas" en función del modelo que el nombre sugería. A veces se han comprobado asociaciones no fortuitas entre el significado del nombre y la carrera o actividad sugerida. Otras personas que han recibido el nombre de algún progenitor, han vivido buena parte de su vida imitándolo o luchando por ser lo opuesto, bien porque hayan recibido elogios o críticas por tal parecido.

Los nombres tienen su eco. No debemos desestimar la importancia de los lazos afectivos que tenemos con nuestro nombre y con los elegidos para nuestros hijos. ¿Cómo me gusta que me llamen o cómo me disgusta? ¿Por qué? Si no tenemos clara la razón. ¿con qué asociamos el nombre que me agrada y con qué el que me desagrada?. A veces nos puede atraer tener apodos que sin embargo son perjudiciales a nuestro crecimiento personal.

Algunos como: Nena, Chiquita, Beba o diminutivos del nombre (Pepito, Anita, etc.) son apodos para personas dependientes o inmaduras, a las cuales, generalmente, se les ha impedido desarrollar su autonomía. Recapitulando: vale la pena indagar lo que nos resulte accesible en torno a nuestro nombre y los que elegimos para nuestros hijos. Las preguntas básicas giran alrededor de los móviles conscientes y el significado del nombre para quien lo puso; sobre la procedencia del mismo y su trayectoria histórica; sobre el sentido y aceptación que tiene para quien lo lleva. Las respuestas nos remitirán a posibles móviles inconscientes que, a partir de ese momento, podremos asociar con lo descubierto.

Configurarán un perfil de un modelo rector en nuestra vida, que quedó desdibujado en nuestra mente, pero que sin duda ha incidido sobre nosotros.

cortesia de : http://www.aciprensa.com/Familia/elnombre.htm

elaborado por : Diego Pasapera

02/10/2008 14:32 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

la clave del exito en la familia

La clave del exitoes
Para alcanzar el exito necesitas tener valores como la disciplina,constancia, integridad,etc. y despues saber que es lo que quieres en la vida,si quieres tener exito economico,deberas ponerte metas escalables,quiero decir que te pongas una meta al alcance de tus habilidades actuales,por ejemplo,si estas estudiando proponte terminar y graduarte en la carrera que escojas,la siguiente meta podria ser colocarte en una empresa reconocida para conseguir buen sueldo y asi por el estilo.
Para tener otra clase de exito como el sentimental para construir una familia que es tal vez mas importante que el exito economico deberas ser honesto y preguntarte con que clase de de pareja te vas a unir,una persona hermosa solamente? o para disfrutar el matrimonio con una persona que te quiera por ser como eres?.Puedes encontrar a una persona que sea atractiva y tambien tenga buen corazon ,solo que el amor no te espera........te encuentra, y cuando eso suceda lo que te acabo de escribir pasara al olvido
05/10/2008 15:42 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

LA CLAVE DEL EXITO EN EL MATRIMONIO

 
Para ser felices en el matrimonio y acrecentar el amor con el paso del tiempo, no bastan las buenas intenciones. Descubre los elementos esenciales para alcanzar este objetivo.
Acrecentar el cariño
Se entiende entonces que el principal y más definitivo acto de esta virtud consista en fomentar positivamente, con las mil y una finuras que el ingenio enamorado descubre, el amor hacia el otro cónyuge.
 
Por eso, para vivirla en toda su grandeza, es oportuno que cada miembro del matrimonio dedique expresamente todos los días unos minutos a decidir aquel o aquellos detalles de cariño y delicadeza con los que dará una alegría al otro y elevará la calidad y la temperatura del amor mutuo; como también que ponga todos los medios a su alcance para que esas manifestaciones de afecto decidido lleguen a cumplirse, teniendo en cuenta que si no se empeña en darles vida es muy posible que el trabajo y las demás ocupaciones las dejen en simple "buena intención".
 
De manera similar, un marido enamorado tiene que estar dispuesto a repetir muchas veces al día a su esposa, junto con otras manifestaciones de afecto, que la quiere. ¡Claro que ella ya lo sabe! Pero necesita de forma casi perentoria que semejante confirmación gozosa le entre por los oídos muy a menudo: es una delicadeza aparentemente mínima, pero que la reconforta y le da vigor para seguir en la brega, a veces ingrata, de sacar adelante con bríos renovados el hogar y la familia. Y el varón, por su parte, además de agradecer también en muchos casos la declaración paralela de su esposa, necesita pronunciar esas palabras para reforzar, mediante la afirmación expresa y materializada, los quilates de su amor y de su fidelidad
05/10/2008 15:45 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Violencia familiar

La violencia no es sólo aquella que causa daño físico y hasta en ocasiones puede quitar la vida de una persona. Existe otra violencia que no se ve y es la violencia emocional o psicológica que va destruyendo a la persona, dejando consecuencias graves tanto para la víctima como para el agresor.

La realidad nos muestra que son las mujeres y los niños las víctimas más frecuentes del abuso de poder que “muchos hombres” ejercen en sus casas contra estas personas, lo que se origina en una “supuesta” superioridad masculina sobre las mujeres. Lo anteriormente señalado, no impide, sin embargo, que existan actos de violencia familiar protagonizados por mujeres, ya sea respecto a sus esposos e hijos, o de hijos respecto a sus padres.

Las personas tienen mayores probabilidades de ser asesinadas, atacadas físicamente, golpeadas, insultadas o denigradas por cualquier miembro de la familia dentro de sus hogares que por un desconocido fuera de ella (Gelles, 1997). Probablemente resulte difícil ver a la familia como la institución más violenta dentro de la sociedad. Quizá porque se considera la vida familiar como un ambiente cálido que brinda intimidad, seguridad y descanso. En muchos casos es así, pero ello se debe a que los conflictos surgidos se resolvieron de forma satisfactoria.

Los conflictos familiares son producto de la convivencia social. En tal sentido, podría hablarse de la inevitabilidad de los conflictos, en los cuales se pone de manifiesto la diferencia de intereses, deseos y valores de sus miembros (Straus y Gelles, 1986).

La familia atraviesa por diferentes etapas de desarrollo, las cuales favorecen la aparición de episodios sucesivos de conflicto. Por ello, el centro del problema no será evitarlos, sino establecer el método más adecuado para resolverlos. Aun cuando el conflicto es una parte inevitable de todas las relaciones humanas, la violencia no lo es (Adams, 1965; Coser, 1956; Dahrendorf, 1959; Scanzoni, 1972; Simmel, 1955; Straus, 1979). Son claras las diferencias de un conflicto resuelto mediante la puesta en juego de conocimientos, aptitudes y habilidades comunicativas y, otro solucionado mediante la utilización de la violencia en cualquiera de sus formas (física, sexual o psicológica).

Es necesario distinguir entre dos conceptos actualmente muy confundidos: conflicto y violencia.

Conflicto familiar: Es un episodio que aparece frente a las situaciones familiares nuevas (nacimiento de los hijos, ingreso de los hijos al colegio, cambio de empleo, enfermedad, etc.), obligando a sus miembros a usar destrezas y habilidades para adaptarse a ellas.

Violencia familiar: Se refiere a todos los actos abusivos que tienen lugar en las relaciones cotidianas entre los miembros de la familia. Para hablar de violencia familiar la situación de maltrato debe ser crónica y cíclica, suponiendo daño o intención de daño a cualquiera de sus miembros.

Entonces, un conflicto familiar es, hasta cierto punto, una situación deseable al permitir el desarrollo de habilidades psicosociales en los miembros de la familia, habilidades necesarias para resolver situaciones difíciles en el futuro. Por el contrario, en la situación violenta no hay un empleo de tácticas de negociación y comunicación, sino ataques abusivos de todo tipo.          hecho por luis P.T.

05/10/2008 20:39 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

la familia en la pobreza

Partiendo de la premisa de que la familia es la matriz fundamental del desarrollo humano y que no es posible comprender el comportamiento humano si no es en relación al contexto en el que se produce, el presente artículo analiza los procesos familiares que actúan como elementos mediadores entre las condiciones socioeconómicas adversas y el desarrollo socioemocional de los hijos. A partir de investigaciones enmarcadas en la psicología social de la familia, se presentan los aspectos más relevantes de los procesos familiares en situaciones de pobreza y/o exclusión social desde dos perspectivas diferentes pero complementarias: cuando el menor es agresor, peligroso y violento, o bien como agredido y maltratado, es decir, por su necesidad de protección.        hecho por claudio paucar tocto ( papa de luis P.T)

05/10/2008 20:42 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

LA FAMILIA CRISTIANA: UNA BUENA NUEVA PARA EL TERCER MILENIO

En la visión cristiana del matrimonio, la relación entre un hombre y una mujer -relación recíproca y total, única e indisoluble- responde al proyecto primitivo de Dios, ofuscado en la historia por la "dureza de corazón", pero que Cristo ha venido a restaurar en su esplendor originario, revelando lo que Dios ha querido "desde el principio" (cf. Mt 19,8). En el matrimonio, elevado a la dignidad de Sacramento, se expresa además el "gran misterio" del amor esponsal de Cristo a su Iglesia (cf. Ef 5,32).

En este punto la Iglesia no puede ceder a las presiones de una cierta cultura, aunque sea muy extendida y a veces "militante". Conviene más bien procurar que, mediante una educación evangélica cada vez más completa, las familias cristianas ofrezcan un ejemplo convincente de la posibilidad de un matrimonio vivido de manera plenamente conforme al proyecto de Dios y a las verdaderas exigencias de la persona humana: tanto la de los cónyuges como, sobre todo, la de los más frágiles que son los hijos. Las familias mismas deben ser cada vez más conscientes de la atención debida a los hijos y hacerse promotores de una eficaz presencia eclesial y social para tutelar sus derechos.

Corresponde también a los cristianos el deber de anunciar con alegría y convicción la "buena nueva" sobre la familia, que tiene absoluta necesidad de escuchar siempre de nuevo y de entender cada vez mejor las palabras auténticas que le revelan su identidad, sus recursos interiores.

PRESENTACIÓN

He aquí la aportación que ofrecemos, a la misma manera de los precedentes Encuentros Mundiales, como instrumento de reflexión y de meditación, de diálogo y de oración, en preparación del IV Encuentro Mundial de las Familias, que tendrá lugar en Manila (Filipinas) los días 25 y 26 de enero de 2003.

Este IV Encuentro Mundial es continuación del primero, efectuado en Roma durante el Año de la Familia (1994), del segundo, que tuvo lugar en Río de Janeiro en el 1997, y del tercero, celebrado en Roma en el mes de octubre de 2000 (Jubileo de las Familias).

El lema inspirador: "La familia cristiana: una buena nueva para el tercer milenio", ha sido escogido por el Santo Padre Juan Pablo II. Su Santidad, en la Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte, dice: "La relación entre un hombre y una mujer -relación recíproca y total, única e indisoluble- responde al proyecto primitivo de Dios".Como consecuencia, continúa el Papa, "en este punto la Iglesia no puede ceder a las presiones de una cierta cultura, aunque sea muy extendida y a veces militante"(n. 47). Este misterio del "principio", revelado a los cónyuges en el amor de Cristo a su Iglesia, es acogido en la Palabra y en el sacramento y los hace testigos de la Buena Nueva en la vida de familia.

Las fichas que siguen, en número de 12, desarrollan las temáticas más significativas relacionadas con la familia cristiana como buena nueva. Las propuestas presentadas, en forma sintética y fácil, reproponen temas fundamentales de la enseñanza de la Iglesia y han sido extraídas, casi siempre textualmente, de los documentos más recientes, especialmente del Concilio Vaticano II y del Pontificado de Juan Pablo II.

Elaborado por Diego Pasapera Montalbán

cortesia de http://www.agea.org.es/content/view/141/40/

 

11/10/2008 10:01 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

LA FAMILIA ACOGE Y ANUNCIA LA BUENA NUEVA

"Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento. Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Angel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les dijo: "No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre." Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace."" (Lucas 2, 6-14).

Reflexión

La Iglesia Madre engendra, educa, edifica la familia cristiana. Con el anuncio de la Palabra de Dios, revela a la familia cristiana su verdadera identidad, lo que es y debe ser según el plan del Señor; con la celebración de los sacramentos, la Iglesia enriquece y corrobora a la familia cristiana con la gracia de Cristo; con la renovada proclamación del mandamiento nuevo de la caridad, la Iglesia anima y guía a la familia cristiana al servicio del amor, para que imite y reviva el mismo amor de donación y sacrificio que el Señor Jesús nutre hacia toda la humanidad.

La familia acoge y anuncia la Palabra
Por su parte la familia cristiana está insertada de tal forma en el misterio de la Iglesia que participa, a su manera, en la misión de salvación que es propia de la Iglesia: acoge y anuncia la Palabra de Dios. Se hace así, cada día más, una comunidad creyente y evangelizadora.

También a los esposos y padres cristianos se exige la obediencia a la fe (cf. Rm 16, 26), ya que son llamados a acoger la Palabra del Señor que les revela la estupenda novedad -la Buena Nueva- de su vida conyugal y familiar, que Cristo ha hecho santa y santificadora. En efecto, solamente mediante la fe ellos pueden descubrir y admirar con gozosa gratitud a qué dignidad ha elevado Dios el matrimonio y la familia, constituyéndolos en signo y lugar de la alianza de amor entre Dios y los hombres, entre Jesucristo y la Iglesia esposa suya.

La misma preparación al matrimonio cristiano se califica ya como un itinerario de fe. Es, en efecto, una ocasión privilegiada para que los novios vuelvan a descubrir y profundicen la fe recibida en el Bautismo y alimentada con la educación cristiana. De esta manera reconocen y acogen libremente la vocación a vivir el seguimiento de Cristo y el servicio al Reino de Dios en el estado matrimonial.

Elaborado por Diego Pasapera Montalbán

cortesia de http://www.agea.org.es/content/view/141/40/

 

 

11/10/2008 10:06 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

FAMILIA:Los chicos ante la muerte

En octubre del año pasado hemos tenido una serie de desgracias familiares. La más importante, constituida por la muerte de mi suegro, fue motivo para largas charlas mi esposa, mis hijos y yo.

Antonio, así se llamaba mi suegro, vivía desde hacía ya algunos años con nosotros y con sus ochenta y un años resultaba ser la mayor de las siete personas que vivíamos en la casa y murió muy rápidamente, sin manifestar enfermedad, sin darnos tiempo a preparar nuestro ánimo para este triste evento. Esto nos llevó a pensar cómo afrontar el problema de dar la noticia a nuestros hijos y ayudarlos luego a superar el dolor, lo hicimos como pudimos, ahora ya sabemos como afrontar una situación como ésta. Entonces me di cuenta que casi siempre nos preparamos para la muerte de un ser querido, pero no nos preparamos para ayudar a nuestros hijos en este asunto. He aquí algunos consejos.

* Es importante explicar en forma clara a nuestros hijos lo sucedido, No es bueno decir que la persona fallecida se ha ido de viaje, ni decir que se ha dormido. Ambas afirmaciones crean en los niños la idea de que esa persona retornará de su viaje o despertará de su sueño. Se sabe además de algunos niños que temen dormirse porque han identificado el sueño con la muerte. No se debe temer al uso de palabras como "muerte" o "muerto" que, en los niños mayores, darán una idea clara de lo que ha sucedido.

* No es bueno abundar en detalles sobre cómo se produjo la muerte del ser querido, la explicación debe ser breve y clara.

* Se debe estar atento y escudriñar los sentimientos de los niños ya que, los más pequeños, suelen tener la sensación de ser culpables de la muerte del ser querido. Se le debe explicar en forma clara que lo que ellos hayan dicho o pensado no ha provocado la muerte del ser querido.

* Los niños, según sus edades, entienden la muerte de diversas maneras. Por lo general los chicos no entienden el significado de la muerte hasta los tres años. Entre los tres y los cinco años suelen considerar a la muerte como un estado reversible y temporal. Después de los cinco años entienden que la muerte es un estado definitivo, pero hasta los diez años no creen que pueda pasarles a ellos. Luego de los diez años suelen entender que la muerte es un estado definitivo y que necesariamente todos llegamos a ella. Claro que esto no es matemático y muchos de los niños que ya han pasado por la triste experiencia que significa perder a un ser querido, suelen ser muy adelantados en la comprensión de este fenómeno.

* Creo que no debe impedirse que participen del velatorio y sepelio, aunque tampoco se los debe obligar a participar de ello. En el caso de que ellos quieran hacerlo, se les debe explicar con anterioridad lo que van a ver en ese momento. Al permitirles participar de estos eventos les damos la posibilidad de experimentar la sensación de una despedida definitiva. Nuestros hijos participaron del velatorio de su abuelo, rezaron junto a su madre, y sirvieron de consolación a su madre que también pudo ayudarles a ellos a entender tal situación.

* No debemos temer llorar delante de nuestros hijos, ellos comprenderán y nos acompañaran en el dolor, pero creo que debemos evitar las situaciones de gritos escandalosos y signos de desesperación, pueden dejar en ellos una imagen sumamente negativa y desesperanzada.

* Si los niños sienten deseos de expresar su dolor, no debemos impedirlo. Quizás lo mejor es ayudarles a que lo hagan comunicándoles que nosotros también compartimos esa pena. Cuando el dolor no se exterioriza puede manifestarse de maneras no conscientes (pesadillas, dificultades en la escuela, etc.).

CORTESIA DE : http://www.aciprensa.com/Familia/ninos-muerte.htm

ELABORADO POR : Diego Pasapera

17/10/2008 09:19 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Familia: los adolescentes son especialmente vulnerables a las adicciones

El cerebro de los adolescentes es especialmente vulnerable a las adicciones debido a que las regiones que controlan los impulsos no están totalmente formadas a estas edades, lo que significa que las dependencias al alcohol, tabaco y drogas de los jóvenes son desórdenes relacionados con el desarrollo neuronal. Una nueva visión que obligará a replantear la prevención y tratamiento de las adicciones en la juventud.

Los adolescentes son más vulnerables que los adultos y los ancianos frente a las dependencias al tabaco, el alcohol y otras adicciones debido a que las regiones del cerebro que gobiernan el impulso y la motivación no están totalmente formadas a edades tempranas, según han descubierto científicos de la Universidad de Yale.

Después de realizar una investigación sobre 140 estudios sobre las neurociencias básicas y clínicas, comprobaron que los desórdenes en el comportamiento de los adolescentes relacionados con dependencias o adicciones son en realidad desórdenes del desarrollo neuronal. La investigación, publicada en The American Journal of Psychiatry, determinó que los circuitos cerebrales implicados en el desarrollo de las aficiones sufren profundos cambios durante la adolescencia, lo que incita a las personas de estas edades a tener nuevas experiencias.

Al mismo tiempo, como el sistema neurológico de inhibición está menos maduro a estas edades, los adolescentes se ven impelidos a acciones impulsivas y comportamientos arriesgados, incluyendo la experimentación y abuso de drogas adictivas.

Nueva perspectiva

Este proceso biológico, que convierte en especialmente vulnerables a las adicciones a los adolescentes, es independiente de los aspectos socioculturales en los que estas personas desarrollan su vida, lo que introduce una nueva perspectiva para el tratamiento de las adicciones en los jóvenes.

Debido a los cambios que se producen en las regiones cerebrales relacionadas con la motivación durante la adolescencia, el impacto de las drogas sobre estas personas son mayores que en otras edades y ejercen una influencia más prolongada en el tiempo.  

Lo que se desprende de esta investigación es que las adicciones juveniles deben ser contempladas como desórdenes del desarrollo psicológico y que por ello la atención de los terapeutas debe concentrarse especialmente en este período de la vida de las personas para el tratamiento y prevención de las dependencias.

Asimismo, sugiere una revisión de algunos tratamientos que en ocasiones se aplican en la infancia y la adolescencia, ya que al incluir psicotrópicos producen en las personas de estas edades efectos que se manifiestan como adicciones cuando estos adolescentes se hacen adultos.

El descubrimiento aconseja nuevas estrategias para la prevención y tratamiento de adicciones en la pubertad y la adolescencia, al mismo tiempo que medidas especiales de protección para los jóvenes frente a la amenaza que representa para estas edades el consumo de drogas como el alcohol, el tabaco y otras más severas.

CORTESIA DE : http://www.aciprensa.com/Familia/adicciones.htm

ELABORADO POR : Diego Pasapera

17/10/2008 09:23 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

¿como se elabora una familia?

la familia pasa por varias fases , estas son :

_el conocimiennto den los futuros padres

_el enamoramiento

_cuando se casan

_cuando tienen hijos

_con hijos jovenes

_la salida de sus hijos ya adultos cuando se casan

_y la vejes de los padres ,estas son las fases por los que pasan las familias para formarse 

elaborado por ramos miranda

19/10/2008 10:47 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

las familias con hijos minusvalidos

El objetivo de este trabajo es transmitir mi expe-
riencia  de  más  de  tres  décadas  como  psicóloga
clínica con familias que tienen un hijo con discapa-
cidad. Esta experiencia se desarrolló con una po-
blación de alrededor de 600 familias llegadas a la
consulta  por  algún  tipo  de  trastorno  psíquico  a
nivel vincular o de algún miembro de la familia.
Sabemos  que  la  familia  que  tiene  un  hijo  con
discapacidad afronta una crisis movilizada a par-
tir del momento de la sospecha y posterior confir-
mación del diagnóstico.
Cada familia es única y singular y procesará esta
crisis de diferentes modos. En relación a cómo se
elabore la crisis del diagnóstico, puede acontecer
un crecimiento y enriquecimiento familiar o, por el
contrario, se pueden desencadenar trastornos de
distinta intensidad.
En  este  trabajo  se  describen  las  situaciones  más
frecuentes de conflictos en la trama vincular fami-
liar llegadas a la consulta del especialista en salud
mental. A partir de este registro clínico propondre-
mos una lista de indicadores de riesgo a fin de que
el  pediatra  y  otros  profesionales  intervinientes,
puedan detectar precozmente familias más vulne-
rables antes que se instalen conflictos psicológicos
de mayor gravedad que demandarían tratamien-
tos más largos y costosos.
Conclusiones. Las familias que tienen un hijo con
discapacidad constituyen una población en riesgo.
Los  conflictos  no  surgen  a  nivel  familiar  como
consecuencia  directa  de  la  discapacidad,  sino  en
función de las posibilidades de la familia de adap-
tarse o no a esta situación.
Es necesario que el pediatra y los demás profesiona-
les intervinientes puedan sostenerlas y acompañar-
las  desde  el  momento  del  diagnóstico  y  en  otras
situaciones de crisis que atraviesen a lo largo de su
ciclo vital. También es necesario detectar precozmente
a las familias más vulnerables que requieren mayor
acompañamiento y sostén o una derivación tempra-
na al especialista en salud mental.
Las propuestas de este trabajo se pueden encua-
drar en un lineamiento de prevención primaria en
salud mental familiar.
Palabras clave:     crisis, situaciones de conflictos vin-
culares, riesgo, promoción de salud mental familiar.

 

hecho por ramos miranda

19/10/2008 10:56 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

FAMILIA:EL DESAFIO DE SER PAPÁ

El rol del padre en las últimas décadas, se ha visto en cuestionamiento tanto como la misma identidad masculina. En occidente, el papel del hombre en la casa, así como en la sociedad en su conjunto está en tela de juicio, ya que desde que la mujer se incorporó al mundo laboral, ha dejado en evidencia la incapacidad del hombre para ser un aporte real en el desarrollo psicológico de los niños, e incluso de su pareja.

La importancia del papá en la psicología del menor es tan vital como la de la madre, puede variar en la intensidad por etapas del desarrollo del infante. Pero eso no significa que no sea tan vital y relevante cuando existe el padre.

El niño desde que nace va percibiendo que es fruto de dos figuras, la materna y la paterna. Sabe que tiene un papá y una mamá quienes son más importantes que el resto de sus familiares. De hecho las primeras palabras que les enseñamos a nuestros hijos son papa y mamá.

Pero a poco andar, el menor percibe que una de las dos figuras se ve paulatinamente marginada de su mundo cotidiano, físico y afectivo. Esa figura aún en estos tiempos es mayoritariamente la del papá.

En occidente aun sostenemos la figura paterna desde la imagen de proveedor, la cual cada ves queda más en evidencia que es atemporal, en esta marginación que tiene diversas razones. Por un lado, laborales (el hombre no un tiene pos-natal como la mujer). En relación con el apego, siempre se habla de la importancia del apego materno y no del paterno, en los primeros años de vida. A nivel psicológico, tampoco se reivindica la importancia del papá, de hecho psicólogos clásicos como Freud, no lograron valorar la importancia y responsabilidad del hombre en la salud mental de niño en los primeros años de vida, responsabilizando de manera casi exclusiva a la mujer por este ámbito.

Estos modelos patriarcales, rígidos y valóricamente comprometidos, ya que incluso las religiones, como expresión de la cultura imperante, también han caído en marginar la importancia del hombre en la infancia del menor. Han llevado al hombre a sentirse expulsado de su relevancia real, en la primera infancia del menor. Lo cual es una deuda pendiente en términos culturales con el hombre.

En este contexto el varón, siente que le dan poca importancia a su presencia, de hecho hoy en día muchas mujeres no les permiten hacer la leche o mudarlos, porque les dicen “…tu no sabes, eso lo hace la mamá!”. Lo que constituye un grave error, ya que le quita al hombre, espacios para aprender a ser papa y poder crear vinculo de apego, y hasta disfrute del rol de papá, desde sus inicios. Lo cual es un factor clave, para la futura responsabilidad y compromiso con que el hombre tomará su rol.

Para el hombre, es vital crear un vinculo con su hijo, estos primeros años, ya que eso le hace sentirse parte activa y responsable del crecimiento de su hijo, no sólo a nivel material sino afectivo y psicológico. Este elemente es muy relevante ya que la sociedad aun sobrevalora la importancia del padre sólo como proveerlo, destacando la mayor importancia de la madre que la del padre; aun se escucha, cuando un pequeño tiene un accidente en una reunión familiar, la clásica frase: “¿…y donde está la madre…? Esto ocurre, aunque el papá también esté presente en la actividad.  Hoy en día, es necesarios notar, que las exigencias de los cambios culturales, sociales, la globalización, las tecnologías, e incluso los la conciencia del cuidado de los recursos naturales, pasa por incorporar realmente al hombre a su rol afectivo y psicológico concreto con sus hijos. Ya que el ser padre, como bien saben las mujeres, es una gran oportunidad no sólo para sentirse completa y realizada, sino para volverse más humana, madura y feliz.

Es por eso, que el desafió de ser papá hoy, pasa por reflexionar como sociedad e individuo, el hecho de que los hombre debemos asumir de manera más completa nuestro rol. Tanto de cuidado de la casa, como de los hijos, y ya no como favor o ayuda a la mujer, sino como reparación de un anhelo histórico. Los hombres de hoy debemos reflexionar y madurar, al hecho de que somos tan importantes como la mamá para nuestros hijos, y tenemos el lindo deber y derecho de ser partes de su crecimiento y desarrollo de manera total. Porque también queremos ser seres completos, más humanos y felices, realizándonos como padres integrales y no como meros proveedores.

Elaborado por Diego Pasapera Montalbán

Cortesia de http://www.psicologoaldia.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=24&Itemid=36

25/10/2008 11:36 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

LA ODISEA DE ELEGIR PAREJA

La mayoría de nosotros tenemos la fuerte idea de ser muchas veces flechados por el Amor, y sin más, somos encandilados por un ser que nos viene a iluminar y embellecer nuestra existencia. Pero así de pronto, o a veces más lento, todo se vuelve un mal entendido o una sensación de desencuentro, que termina por ir deteriorando lo que en un principio parecía perfecto...

 

En ese momento, la ilusión de que el Amor nos vino a buscar y en bandeja nos quiso entregar....aquel Amor Eterno. Comienza a desvanecer y surge la pregunta de si: "¿...habré hecho algo malo para merecerme esto..." Dado que al principio, uno siente que es el Amor, el que se le revela, tiende a pensar que uno no elige, sino que se presentó una linda oportunidad y uno sólo la ayudó un poquito...

 

Lo importante, es entender que la cosa, no ocurre como muchos dicen...."a mi siempre me tocan mujeres que me engañan..." o "...a mi siempre me tocan hombres que no son cariñosos..." bueno, esa angustiada reflexión es un tremendo error. Ya que las parejas que uno ha tenido o tiene, son siempre elegidas por uno mismo.

 

En este sentido, es importante aclarar que, siempre tenemos algo que ver en estas experiencias, las parejas no caen del cielo... somos nosotros los que las elegimos....y lo importante es entender que las escogemos por una razón, la cual seria muy útil tener bien clara. Pero esa tarea exige Autoconocimiento, y estar bien alerta de nuestra Carencias Afectivas y Daños Emocionales, que nos pueden hacer creer que es Amor, pero en el fondo es una sentencia.

Para ordenar estos puntos, quisiera sintetizar algunas ideas claves, a la hora de mirar a nuestra pareja:

1. La pareja que tenemos es siempre una elección que nosotros hacemos, entre la espada y la pared igual nosotros elegimos, y esa elección siempre hable de nosotros mismo, de nuestros procesos, tendencias, problemáticas, inseguridades, traumas, libertad o madurez.

2. Por lo tanto, es necesario saber qué parte de mi, esta eligiendo a mi pareja, es decir: mis carencias afectiva, mis miedos a la soledad, mis mandatos de familia, mis prejuicios sociales, mis complejos de inferioridad, o mis ganas de amar y dar lo mejor de mi.

3. Lo anterior es necesario someterlo a un examen profundo de consciencia, ya que a veces creemos que es Amor, pero en realidad, es que el otro, sólo llena un vació, que tengo...quizás desde la infancia incluso. De esta manera, no se ama al otro, sino que "...cubre mi necesidad de Protección, porque nunca me he sentido Protegida, en la vida..."por ejemplo.

Así se termina Amando por que se le necesita, y eso no es sano, ya que nos pone en dependencia del otro, en circunstancias que el Amor Maduro, es Libre e Incondicional, no ata, sino que se está con el otro por elección, no porque tenemos 3 hijos que criar, o por necesidad o apariencia.

4.El paso anterior requiere de un importante nivel de Desarrollo Personal, y Conocer bien, cuáles son mis "Rollos, o Trancas", que me pueden confundir o enceguecer. Por lo que es recomendable no abandonar en ninguna época de la vida, el interés por el Propio Crecimiento, especialmente cuando se busca pareja, y más aún, cuando se está con una.

elaborado por Diego Pasapera

cortesia de http://www.psicologoaldia.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=22&Itemid=36

25/10/2008 11:43 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

cambios en la formacion de la familia nuclear

La antropologia y la sociología estudian las familias y su conformación, intentando definir las diferencias entre los tipos de ellas. Sin embargo, mientras que la antropología históricamente ha sido más receptiva al análisis de todos los tipos de familia existentes, la sociología pocas veces contempla a la familia nuclear como una estructura. Bittman se pregunta por qué los sociólogos promueven la idea de familia nuclear cuando "muy pocas socidades muestran un apego a ese tipo de familia".

La declinación de la familia nuclear es originada por:

  • El relativo aumento de la edad promedio al momento de casarse en las sociedades industrializadas.
  • La caída en la tasa de fertilidad y el retardo de los primeros nacimientos en las nuevas parejas.
  • El patrón histórico de la fertilidad inestable: va de un boom a una depresión, dependiendo de otros factores socio-económicos y culturales.
  • El envejecimiento de la población y la tendencia al incremento de la vida
  • El aumento de la tasa de divorcios y de personas que no desean contraer matrimonio
26/10/2008 10:08 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

la violencia familiar

La violencia doméstica, violencia familiar o violencia intrafamiliar comprende todos aquellos actos violentos, desde el empleo de la fuerza física hasta el matonaje, acoso o la intimidación, que se producen en el seno de un hogar y que perpetra al menos un miembro de la familia contra otro u otros

hecho por ramos

26/10/2008 10:11 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Familia : Los hijos – un don de Dios

El dispositivo intrauterino (DIU) mata a los niños. Al utilizar el DIU, la fertilización ocurre, pero el DIU no permite que el niño se implante en el útero. Por lo cual, el niño se muere en los primeros días de su vida. La falta de período menstrual significa que el niño sobrevivió y se implantó. El aborto no está, ni justificado, ni permitido en estos casos ni en ningún caso. El DIU es la causa de que una mujer, que se encontraba antes de utilizarlo en buena salud, empiece a tener malestares (hemorragia, dolor, anemia, secreción purulenta en el útero, en los tubos de fallopio, secreción purulenta en el útero, en el abdomen, etc.)

*La píldora causa también muchas enfermedades graves, como el cáncer del seno, el cáncer del útero, los infartos, los accidentes cerebro - vasculares, la flebitis, los embolismos, etc. A pesar de haber tomado cualquier tipo de píldora, es frecuente que todavía ocurran la ovulación y la concepción. Sin embargo, por lo general, el bebé se muere de inanición, porque la píldora causa la deshidratación de las glándulas y la disminución de la cantidad de elementos nutritivos (glucógeno) en el endometrio (tejido que recubre el útero). Mientras que se toma la píldora, la falta de período menstrual indica que el niño está vivo. Recuerden que el aborto jamás está permitido.

*Al utilizar la Depo-Provera, los implantes, o diferentes métodos postcoitales, etc., la fertilización ocurre también y esos métodos matan a los bebés automáticamente. Jesús dijo: “En verdad os digo, que en la medida que lo hayáis hecho a unos de estos los más pequeños de mis hermanos, es a mí que me lo habéis hecho.” (Mateo 25:40). La vida del ser humano empieza en el momento de la concepción. Estos bebés pequeñísimos, recién concebidos, son los “más pequeños” de nuestros hermanos y hermanas; lo que les hacemos a ellos es a Jesús a quien se lo hacemos.

*No se olviden de que la contracepción, la esterilización, el homicidio de los niños por nacer, y la fertilización artificial (si la concepción ocurre sin un específico acto de amor conyugal de los padres: inseminación artificial y fertilización in vitro), son pecados mortales. Es muy infrecuente que los niños concebidos in vitro sobrevivan. La mayoría mueren y algunos son mantenidos vivos, pero congelados en refrigeradores.

¡Los pecados nunca están permitidos! Los pecados no resuelven ningún problema, solo crean nuevos problemas. No permitan la amiocintesis durante el embarazo ni participen en ella, ni tampoco en los otros procedimientos de diagnóstico prenatal cuyo propósito es descubrir y matar a los niños incapacitados.

*Nuestro Santo Padre, el Papa Pio XI, escribió en su encíclica Casti Connubii, en 1930:

57. Habiéndose, pues, algunos manifiestamente separado de la doctrina cristiana, enseñada desde el principio y transmitida en todo tiempo sin interrupción, y habiendo pretendido públicamente proclamar otra doctrina, la Iglesia Católica, a quien el mismo Dios ha confiado la enseñanza y defensa de la integridad y honestidad de costumbres, colocada, en medio de esta ruina moral, para conservar inmune de tan ignominiosa mancha la castidad de la unión nupcial, en señal de su divina legación, eleva solemne su voz por nuestros labios y una vez más promulga que cualquier uso del matrimonio, en el que maliciosamente quede el acto destituido de su propia y natural virtud procreativa, va contra la ley de Dios y contra la ley natural, y los que tal cometen, se hacen culpables de un grave delito.

58 Por consiguiente, según pide nuestra suprema autoridad y el cuidado de la salvación de todas las almas, encargamos a los confesores y a todos los que tienen cura de las mismas que no consientan en los fieles encomendados a su cuidado error alguno acerca de esta gravísima ley de Dios, y mucho más que se conserven —ellos mismos— inmunes de estas falsas opiniones y que no contemporicen en modo alguno con ellas. Y si algún confesor o pastor de almas, lo que Dios no permite, indujera a los fieles que le han sido confiados, a estos errores, o al menos les confirmara en los mismos con su aprobación o doloso silencio, tenga presente que ha de dar estrecha cuenta al Juez Supremo por haber faltado a su deber, y aplíquese aquellas palabras de Cristo: "Ellos son ciegos que guían a otros ciegos, y si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en la hoya"[48].

*Los que producen o distribuyen los condones, o hacen publicidad sobre ellos, son culpables por ayudar a cometer varios pecados, como la fornicación, el adulterio, la contracepción, y tantos otros. Al mismo tiempo, ofrecen una protección ilusoria contra el contagio. Está comprobado que, a pesar de usar un condón, ocurre que se trasmitan enfermedades como la SIDA, el virus del papiloma humano, el cual causa el cáncer del útero, la clamidia trachomatis, el herpes genital, la sífilis, la hepatitis, y varias otras enfermedades.

*En 1995, el Pontificio Consejo para la Familia publicó un documento titulado “Sexualidad humana: verdad y significado. Dice en el párrafo 139: “En este contexto, los padres deben rechazar la promoción del llamado « safe sex » o « safer sex », una política peligrosa e inmoral, basada en la teoría ilusoria de que el preservativo (condón) pueda dar protección adecuada contra el SIDA. Los padres deben insistir en la continencia fuera del matrimonio y en la fidelidad en el matrimonio como la única verdadera y segura educación para la prevención de dicho contagio.”

*Respetemos el hecho de que la sexualidad humana no se puede ejercer fuera del marco de un matrimonio bendecido por Dios; tal matrimonio es indisoluble.

Cuando existe un motivo serio y justificado para evitar la concepción, existe una solución sin pecado. Hay métodos naturales que requieren la abstinencia durante la fase de fertilidad del ciclo de la mujer (método Billings o sintotérmico).

Roguémosle a Dios que nos enseñe que más podamos hacer para proteger las vidas en peligro y los valores morales.

Elaborado por Diego Pasapera

Cortesía de http://www.vidahumana.org/vidafam/matrimonio/hijos-don-de-Dios.html

 

27/10/2008 14:49 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Familia : Los hijos – un don de Dios

El dispositivo intrauterino (DIU) mata a los niños. Al utilizar el DIU, la fertilización ocurre, pero el DIU no permite que el niño se implante en el útero. Por lo cual, el niño se muere en los primeros días de su vida. La falta de período menstrual significa que el niño sobrevivió y se implantó. El aborto no está, ni justificado, ni permitido en estos casos ni en ningún caso. El DIU es la causa de que una mujer, que se encontraba antes de utilizarlo en buena salud, empiece a tener malestares (hemorragia, dolor, anemia, secreción purulenta en el útero, en los tubos de fallopio, secreción purulenta en el útero, en el abdomen, etc.)

*La píldora causa también muchas enfermedades graves, como el cáncer del seno, el cáncer del útero, los infartos, los accidentes cerebro - vasculares, la flebitis, los embolismos, etc. A pesar de haber tomado cualquier tipo de píldora, es frecuente que todavía ocurran la ovulación y la concepción. Sin embargo, por lo general, el bebé se muere de inanición, porque la píldora causa la deshidratación de las glándulas y la disminución de la cantidad de elementos nutritivos (glucógeno) en el endometrio (tejido que recubre el útero). Mientras que se toma la píldora, la falta de período menstrual indica que el niño está vivo. Recuerden que el aborto jamás está permitido.

*Al utilizar la Depo-Provera, los implantes, o diferentes métodos postcoitales, etc., la fertilización ocurre también y esos métodos matan a los bebés automáticamente. Jesús dijo: “En verdad os digo, que en la medida que lo hayáis hecho a unos de estos los más pequeños de mis hermanos, es a mí que me lo habéis hecho.” (Mateo 25:40). La vida del ser humano empieza en el momento de la concepción. Estos bebés pequeñísimos, recién concebidos, son los “más pequeños” de nuestros hermanos y hermanas; lo que les hacemos a ellos es a Jesús a quien se lo hacemos.

*No se olviden de que la contracepción, la esterilización, el homicidio de los niños por nacer, y la fertilización artificial (si la concepción ocurre sin un específico acto de amor conyugal de los padres: inseminación artificial y fertilización in vitro), son pecados mortales. Es muy infrecuente que los niños concebidos in vitro sobrevivan. La mayoría mueren y algunos son mantenidos vivos, pero congelados en refrigeradores.

¡Los pecados nunca están permitidos! Los pecados no resuelven ningún problema, solo crean nuevos problemas. No permitan la amiocintesis durante el embarazo ni participen en ella, ni tampoco en los otros procedimientos de diagnóstico prenatal cuyo propósito es descubrir y matar a los niños incapacitados.

*Nuestro Santo Padre, el Papa Pio XI, escribió en su encíclica Casti Connubii, en 1930:

57. Habiéndose, pues, algunos manifiestamente separado de la doctrina cristiana, enseñada desde el principio y transmitida en todo tiempo sin interrupción, y habiendo pretendido públicamente proclamar otra doctrina, la Iglesia Católica, a quien el mismo Dios ha confiado la enseñanza y defensa de la integridad y honestidad de costumbres, colocada, en medio de esta ruina moral, para conservar inmune de tan ignominiosa mancha la castidad de la unión nupcial, en señal de su divina legación, eleva solemne su voz por nuestros labios y una vez más promulga que cualquier uso del matrimonio, en el que maliciosamente quede el acto destituido de su propia y natural virtud procreativa, va contra la ley de Dios y contra la ley natural, y los que tal cometen, se hacen culpables de un grave delito.

58 Por consiguiente, según pide nuestra suprema autoridad y el cuidado de la salvación de todas las almas, encargamos a los confesores y a todos los que tienen cura de las mismas que no consientan en los fieles encomendados a su cuidado error alguno acerca de esta gravísima ley de Dios, y mucho más que se conserven —ellos mismos— inmunes de estas falsas opiniones y que no contemporicen en modo alguno con ellas. Y si algún confesor o pastor de almas, lo que Dios no permite, indujera a los fieles que le han sido confiados, a estos errores, o al menos les confirmara en los mismos con su aprobación o doloso silencio, tenga presente que ha de dar estrecha cuenta al Juez Supremo por haber faltado a su deber, y aplíquese aquellas palabras de Cristo: "Ellos son ciegos que guían a otros ciegos, y si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en la hoya"[48].

*Los que producen o distribuyen los condones, o hacen publicidad sobre ellos, son culpables por ayudar a cometer varios pecados, como la fornicación, el adulterio, la contracepción, y tantos otros. Al mismo tiempo, ofrecen una protección ilusoria contra el contagio. Está comprobado que, a pesar de usar un condón, ocurre que se trasmitan enfermedades como la SIDA, el virus del papiloma humano, el cual causa el cáncer del útero, la clamidia trachomatis, el herpes genital, la sífilis, la hepatitis, y varias otras enfermedades.

*En 1995, el Pontificio Consejo para la Familia publicó un documento titulado “Sexualidad humana: verdad y significado. Dice en el párrafo 139: “En este contexto, los padres deben rechazar la promoción del llamado « safe sex » o « safer sex », una política peligrosa e inmoral, basada en la teoría ilusoria de que el preservativo (condón) pueda dar protección adecuada contra el SIDA. Los padres deben insistir en la continencia fuera del matrimonio y en la fidelidad en el matrimonio como la única verdadera y segura educación para la prevención de dicho contagio.”

*Respetemos el hecho de que la sexualidad humana no se puede ejercer fuera del marco de un matrimonio bendecido por Dios; tal matrimonio es indisoluble.

Cuando existe un motivo serio y justificado para evitar la concepción, existe una solución sin pecado. Hay métodos naturales que requieren la abstinencia durante la fase de fertilidad del ciclo de la mujer (método Billings o sintotérmico).

Roguémosle a Dios que nos enseñe que más podamos hacer para proteger las vidas en peligro y los valores morales.

Elaborado por Diego Pasapera

Cortesía de http://www.vidahumana.org/vidafam/matrimonio/hijos-don-de-Dios.html

 

27/10/2008 14:50 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

LA FAMILIA CRISTIANA, IGLESIA DOMÉSTICA

"Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin"" (Lc 1, 26-33).

Reflexión

Cristo quiso nacer y crecer en el seno de la Sagrada Familia de José y de María. La Iglesia no es otra cosa que la "familia de Dios". Desde sus orígenes, el núcleo de la Iglesia estaba a menudo constituido por los que, con toda su casa, habían llegado a ser creyentes (cf. Hch 18,8). Cuando se convertían deseaban también que se salvase toda su casa (cf. Hch 16,31 y 11,14). Estas familias convertidas eran islotes de vida cristiana en un mundo no creyente.

En nuestros días, en un mundo frecuentemente extraño e incluso hostil a la fe, las familias creyentes tienen una importancia primordial en cuanto faros de una fe viva e irradiadora. Por eso el Concilio Vaticano II llama a la familia, con una antigua expresión, "Ecclesia domestica" - Iglesia doméstica (LG, 11; cf. FC, 21). En el seno de la familia, los padres han de ser para sus hijos los primeros anunciadores de la fe con su palabra y con su ejemplo, y han de fomentar la vocación personal de cada uno y, con especial cuidado, la vocación a la vida consagrada.

Sacerdocio bautismal y catequesis familiar
Aquí es donde se ejercita de manera privilegiada el sacerdocio bautismal del padre de familia, de la madre, de los hijos, de todos los miembros de la familia, en la recepción de los sacramentos, en la oración y en la acción de gracias, con el testimonio de una vida santa, con la renuncia y el amor que se traduce en obras. El hogar es así la primera escuela de vida cristiana y escuela del más rico humanismo. Aquí se aprende la paciencia y el gozo del trabajo, el amor fraterno, el perdón generoso, incluso reiterado, y sobre todo el culto divino por medio de la oración y la ofrenda de su vida.

La absoluta necesidad de la catequesis familiar surge con singular fuerza en determinadas situaciones, que la Iglesia constata por desgracia en diversos lugares: en los lugares donde una legislación antirreligiosa pretende incluso impedir la educación en la fe, o donde ha cundido la incredulidad o ha penetrado el secularismo hasta el punto de resultar prácticamente imposible una verdadera creencia religiosa, la "Iglesia doméstica" es el único ámbito donde los niños y los jóvenes pueden recibir una auténtica catequesis.

Apertura a los lejanos
La familia es la Iglesia doméstica llamada también a ser un signo luminoso de la presencia de Cristo y de su amor incluso para los "alejados", para las familias que no creen todavía y para las familias cristianas que no viven coherentemente la fe recibida. Está llamada con su ejemplo y testimonio a iluminar a los que buscan la verdad. Así como ya al principio del cristianismo Aquila y Priscila (cf. Hch 18; Rm 16, 3-4), así la Iglesia testimonia hoy su incesante novedad y vigor con la presencia de cónyuges y familias cristianas que, al menos durante un cierto período de tiempo, van a tierras de misión a anunciar el Evangelio, sirviendo al hombre por amor de Jesucristo.

Muchas personas viven sin familia humana, con frecuencia a causa de condiciones de pobreza. Hay quienes viven su situación según el espíritu de las bienaventuranzas sirviendo a Dios y al prójimo de manera ejemplar. A todas ellas es preciso abrirles las puertas de los hogares, "iglesias domésticas" y las puertas de la gran familia que es la Iglesia. Nadie se sienta sin familia en este mundo: la Iglesia es casa y familia de todos, especialmente para cuantos están "fatigados y agobiados"

 Elaborado por Diego Pasapera

Cortesía de http://www.geaweb.org/02EduFam/023.htm

27/10/2008 14:57 Autor: construyendoperu. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.


Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras; Emprendedor ven a Iniciador Aragón.